Entradas

¿Cómo me siento?

Ahora mismo no me apetece hacer nada. No sé por qué es. Vamos sí lo sé, pero no sé cómo explicarlo. Creo que me autoengaño para intentar mitigar un sufrimiento interno. No saber la verdad, ser ignorante parece que a veces te ayuda a no estar mal. Pero ¿estoy mal? Supongo que un poco. Es difícil no poder tener lo que se quiere cuando de alguna manera está a tu alcance, y más cuándo no sabes por qué no puedes alcanzarlo. ¿ Y si sí que sé lo quiero pero no me atrevo a cogerlo? O, por lo menos, a luchar por ello. Simplemente es que creo que no es el momento. A veces pienso que quizá debería ser más egoista y luchar por aquello en lo que creo, pero el problema es que no sé si eso que creo querer me conviene o no. Necesito ayuda, pero no sé a quién pedírsela. Podría intentar explicarle a alguien cómo me siento, qué es lo que me pasa por la cabeza y cuáles son todas las alternativas, pero eso supondría exponer detalles que no quiero contar a cualquiera. Quizá sí que haya alguien para contar l...

Me he metido en un jardín

Hoy me he complicado la vida mucho. Resulta que estoy algo resfriado, cuestiones de finales del otoño, y no me apetece mucho hacer nada. Pues bien, he quedado, aunque todavía no sé si asistiré, para hacer deporte por la tarde. Si no fuera poco, unos colegas hacen una excursioncilla por Madrid y resulta que uno no puede ir, y me han llamado para sustituir. Pero es que lo bueno es que el día anterior propuse planes a otras dos personas. No sé por qué lo hice, pero el caso es que lo hice. Así que es posible que haya quedado con tres grupos de gente con los que por razones varias no puedo quedar a la vez. Me he metido en un jardín. A ver cómo salgo sin mosquear a la mayor parte de la gente posible.

El rechazo

No actúo por miedo al rechazo. Eso es evidente. Quizá hubo un tiempo en que lo negué, pero lo cierto es que ahora sé que lo hago, me amedranto. Supongo que es fácil decir que hay que ser valiente y vencer ese miedo. Siempre que te enfrentas a una situación similar surge el tema de que si tienes algo que perder. En mi caso sí tengo algo que perder, o más bien no lo sé. La incertidumbre me hace daño y la resolución de la incertidumbre en el pasado también me lo ha hecho, mentalmente. Puede que resuelva mi conflicto pero como resultado dañe mi mente. Aunque lo cierto es que ahora también la estoy dañando. Tengo que actuar, pero cómo. No lo sé, a ver si encuentro un resquicio para hacerlo. Lo peor de todo es que planifico tantas situaciones y simulaciones de cómo resolver la situación que me agobio, y lo peor es que nunca surge de la manera planificada, por esa razón creo que me amilano aún más. Es asqueroso. ¿El sábado quizá? Ya lo contaré. Seguimos en contacto. XOXO.

Es difícil guardar un secreto

Para mí siempre fue difícil guardar un secreto. No es que los vaya pregonando cuando los conozco, pero si me presionan canto todo lo que sé. Supongo que sería un mal espía y un pésimo agente doble. Vamos no dudaría ni dos días en una guerra de información. Bueno, quizá mi descaro en el mentir podría hacerme morir con las botas puestas y mandar al enemigo a una muerte segura, pero no sé si tengo esa capacidad heróica. El caso es que no soy bueno ni para mis propios secretos. Yo creo que debí ser periodista, me encanta indagar en la información y difundirla por todos los medios. Últimamente tuve un secreto que se ha ido difundiendo por mí de manera casi esplícita. Hoy lo sabe casi todo el mundo, creo que solo me quedan dos personas por contar este secreto a voces y creo que ya lo saben. El problema es que es algo bastante vergonzante, así que no sé por qué lo cuento hasta a gente con la que no tengo mucha confianza. Pero en fin, supongo que da igual y que al final terminará sabiéndolo to...

Estupidez

E UIEO AUA. E UIEO AUA. E UIEO AUA.

Callejón sin salida

Cada día creo comprender más mi estado de insatisfacción personal. Sus orígenes, sus consecuencias e incluso cómo remediarlo. El problema está en que no me veo capacitado para lograr superarlo. Además, últimamente esto se ha hecho aún más difícil. Estoy en un callejón sin salida del que se supone que debería escapar pero del que no quiero irme. Es mi callejón, está sucio y pone un cartelito con mi cara tachada, pero a pesar de ello es mi callejón y allí estoy agusto. La situación, por lo tanto, es insostenible. Ahora me doy cuenta que no soy el único en esta situación, hay mucha gente más. Como ya he dicho muchas otras veces esto no es un consuelo, es más, es una decepción aún mayor el saber que hay muchísimas personas pasando por esta desagradable situación. ¿Por qué ocurren estas cosas? Hablaré de ello en otro post.

El pan nuestro de cada fin de semana

Es posible que este fin de semana pueda tener una nueva oportunidad. De tenerla, tengo claro que la desaprovecharé. Si se va con este afán pesimista es obvio que nunca conseguiré nada, pero es que ya son muchas decepciones ante mi propia actitud como para confiar en mí. Además, no sé cómo se avecina, ni qué proponer ni que hacer. Es una situación que me supera bastante. Por un lado quiero que termine. El otro día lo hablé con algunos colegas y me contaron una cosa que pueda ser cierta. Quiero que termine la situación, eso está claro, pero en el fondo esta situación tiene un toque de emoción que perderé cuando se termine, y quizá tengo miedo a perder eso. ¿Será que me he acostumbrado a vivir con la incertidumbre? No creo que no. Seguramente solo es pánico.

Siempre hay una primera vez

Este fin de semana no tenía ninguna espectativa de nada y he terminado pasándolo relativamente bien, salvo por el hecho de mis problemas mentales. Pero a diferencia de lo que ocurría en el pasado no estoy dejando que me amilane y, aún estando fatal, me aventuro a ir a la calle solo y hacer lo que me apetece. Sería muy fácil hundirme en mi habitación y meterme debajo de las sábanas, pero el viernes decidí llamar a un colega e ir al cine. Después me fui de copas y llegué de madrugada. El sábado me levanté fatal, no dormí ni tres horas... me daba igual, había que seguir adelante, desayuné y cuando sentí un poco más de sueño me fui a la cama, pero no a compadecerme, a dormir y descansar. En vez de de un tirón dormí de tres veces, pero descansé. Cuando peor lo estaba pasando en casa, decidí darme una ducha y salir a la calle, darme un vuelta e ir a comprar. Y es más, volví a llamar a otros colegas para salir por la noche, y a otros para pasar la tarde. Tuve una muy mala cena, una crisis gor...

El otro día tuve un sueño

El otro día tuve un sueño que me interesó bastante. Con el tiempo ya he perdido la percepción sobre lo que trataba pero sé que me gustó. Muchas veces sueño cosas que he plasmado aquí. Son historietas. Pocas veces he hablado de los sueños con la gente, y cuando lo he hecho lo he hecho con profesionales de la salud mental, así que tampoco sabía qué contar. Es curioso que no puedas abrir tus sueños al resto de la gente, más cuando crees que están juzgando tu salud o algo por lo que cuentes y cómo lo cuentes. Hay teorías que dicen que los sueños reflejan anhelos sobre cómo nos gustaría que fuera nuestra vida. También reflejan nuestros miedos y temores. En los sueños, por lo tanto, parece que se mezcla la fantasía con la realidad y lo deseado con lo temido. Eso hace que dentro de cada sueño haya una gran historia que si lográsemos arrancar de nuestra mente podría ser de interés público. Alguna vez cuando lo he intentado me he dado cuenta de que hay muchísimos errores argumentales. Supongo q...

Los tipos buenos no deben llorar

Estos últimos días han sido muy intensos. Empecé mal, y sigo mal, y por el camino he estado mal. No sé, supongo que todo lo hago por evadirme de la realidad que no me gusta. Estoy hasta el gorro de caer bien a la gente. No, en serio, siempre eres un tipo guay, con el que se puede contar, la gente quiere estar contigo y todo está muy bien, pero después todo el mundo aprecia a los más impresentables, que son los que triunfan. Me da asco la sociedad que no valora a la gente como yo, o por lo menos no como me gustaría que me valorasen. Eres un buen tipo y tal, todo lo que quieras, pero no sirve de nada. En fin, que le den a todo.

De vueltas con lo de siempre

La amistad es un tema que abordo bastante a menudo en el "blog". Y es que no sé definirla exactamente. Se podría decir que cuento con un círculo íntimo de amigos, pero no necesariamente esos amigos son las personas con las que más momentos compartes, por lo tanto esa gente debería ser también tu amiga. Pero no siempre ocurre. A lo largo de los años ya he dicho que hay un núcleo de gente que siempre está ahí y grupos de personas que van rotando. Me he dado cuenta que la rotación de amistades dura aproximadamente dos años y que algunos de estos, solo algunos, se quedan permanentemente. Al lector le haría la siguiente reflexión. Piensa en la gente que vas a ver los próximos días. Piensa cuáles de ellos son tus amigos y piensa hace cuánto tiempo les conoces. Te darás cuenta que hay un núcleo que lleva mucho tiempo, otro grupo no es tu amigo, pero les ves porque son compañeros de trabajo, amigos de otros amigos, vecinos, etc. Y por último habrá un grupillo de gente, que vas a ver,...

El rostro empapado

Un día tras otro las cosas no han salido como yo quería. El primer día no esperaba gran cosa, pero acabé tirado en mi casa sin nada que hacer, viendo una mala película. El día siguiente parecía mejor, y hasta lo encarrilé bien. Pero ya me he empezado a acostumbrar al mismo mensaje de quien no quiero que venga. De todas formas parecía que las cosas se arreglaban solas. El día siguiente prometía. Y en efecto, no era lo esperado pero no iba mal, sólo un detalle, no era el mejor día y no se trataron los mejores temas. Otra vez mi cobardía imperó pero hice un par de cosas que me encantaron. En qué me he convertido, en lo que quizá no quiera. Un cuarto día estaba por llegar y nada por acontecer. Me amargué con lo ocurrido y con lo que no ocurría. Fui a ahogar mis penas a otro lugar donde sembré la discordia. Parece que todo lo que acusaron a otros de ser se podría decir de mí, que coincidencia, hasta en eso nos parecemos, por qué no lo ve y por qué no se lo advierto. Para mí no hay tiempo pe...

De los regalos

Todos nos hemos tenido que enfrentar alguna vez en la vida al hecho de tener que hacer un regalo a alguien. Hay veces que lo hacemos por compromiso, por una invitación a un evento o por que es lo convencionalmente correcto. Otras veces realmente queremos demostrar afecto a alguien intentando obsequiarle el regalo perfecto. Pero a veces tienes la sensación de que estás comprando la amistad o lo que sea de esa persona a la que le regalas las cosas. En mi caso me lo he planteado recientemente. Pero quiero decir que no lo hago por eso, jamás he querido comprar a nadie con un regalo, cuando un regalo importante lo hago por todo lo contrario para intentar devolver lo que esa persona me ha dado o porque realmente quiero que esa persona disfrute con lo que le he regalado. A veces es difícil hacer entender a los demás, tanto los que ven tu gesto como el que lo recibe. Hace poco hice un regalo a alguien a quien aprecio mucho, y me he dado cuenta de que puede ser contraproducente por todo lo que ...

¿Se mandan señales o me como el tarro?

Voy a exponer una teoría. Creo que hay gente que desea tanto algo que ve esa cosa que desea en todas partes y es incapaz de discernir si realmente está ahí o es fruto de su imaginación. Supongo que es la teoría del sediento en el desierto. Un sediento que lleva horas paseando bajo el sol agotador del desierto verá espejismos de oasis cada muy poco tiempo, hasta tal punto que si llega a ver un oasis de verdad tendrá la duda de si es de verdad o su imaginación le ha vuelto a jugar una mala pasada. Seguro que todos hemos vivido situaciones similares. En las últimas semanas, la última hace dos días, he tenido esa misma sensación. He hablado con dos personas, sobre temas vanales en general, pero hicieron ambas dos comentarios similares que yo les he buscado un segundo sentido. Y la verdad es que no sé si realmente tienen ese segundo sentido o es que yo se lo quiero encontrar porque lo deseo. Es un fastidio ir así por el mundo, sin saber si las cosas son como deseas o simplemente te ilusiona...

Cómo se puede ser tan cobarde

Os acordáis del artículo del 26 de enero, el de la hora de la verdad. Pues bien, tuve la oportunidad. Tuve esos 20 segundos. Y no hice nada. Ha sido tan lamentable que he tardado cinco días desde el lunes en poder escribir algo sobre el tema porque me doy vergüenza a mí mismo. ¿Cómo se puede ser tan cobarde? Sólo pedía 20 segundos, y no , tuve más, un par de minutos ¿y qué hice? Hablar de la imegen de un cristo de una conocida capilla madrileña. ¿Se puede ser más lamentable? En fin. Yo entiendo que la primera oportunidad de la noche la despreciera, porque no sabía que iba a tener tanto tiempo, y en esta había alguien conocido relativamente cerca, pero era mi oportunidad, la buena... no sé, ahora lo pienso y empiezo a creer que nunca podré. Mañana tendré otra oportunidad, puede, pero creo que será más complejo, porque ahí sí que habrá mucha, mucha gente, y entonces me cortaré mucho más. Pero es que hay que tomar la iniciativa ya. No me gusta ponerme límites, pero creo que de este mes no...

Los secretos

He decidido guardar un secreto. Nadie lo sabe. Me he comprometido a ello. Esto es lo único que hablaré durante algún tiempo de ese secreto. Sé que al final lo contaré, cuando llegue el momento, pero ahora no puedo. Ni siquiera quiero. No es que me de vergüenza, pero creo que ahora mismo es mejor estar así, escondido. Yo siempre me he mostrado, y voy a cambiar de estrategia. No quiero mentir, sólo eso, no mostrarme. Un secreto es un secreto, y si se cuenta dejaría de serlo.

El asunto ornitorrinco

Llevo unos días, bueno en realidad es unos meses, dándole vueltas a un asunto. Cómo afrontarlo, cómo ponerle solución y demás. Y he decidido decidirme a resolverlo pero no provocar la resolución. En el algún momento me encontraré con el asunto de frente y, con un poco de iniciativa espero que se resuelva, pero voy a dejar de perseguir la forma de resolverlo. Espero que así me encuentre mejor.

Las consecuencias de tus actos

Esta semana estoy cometiendo unas cuantas locuras económicas. Estoy gastando pasta por un tubo y la verdad es que no sé por qué lo hago. Realmente estoy haciendo regalos por doquier a gente que conozco y tal. Podría parecer que les estoy comprando, pero realmente lo hago porque puedo y me gusta verles felices si les hago un regalo. Pero sé que se puede malinterpretar. Parece que al final todo lo que hago tiene un poso de culpabilidad. Me gustaría estar más seguro de mi comportamiento y no tener siempre la sensación de que dejo cabos sueltos o de que defraudo a alguien. Yo creo que ahí radica gran parte de mi falta de felicidad, el no saber disfrutar de los momentos y el preocuparme de la consecuencia de cada uno de mis actos. En fin, que espero que estas dos semanas sean felices estas personas a las que les hago regalos y que el regalo en sí les haya ayudado a ello.

Levantar el ánimo

Hay gente que me dice que levante el ánimo, pero no sé muy bien cómo hacerlo. La verdad es que tampoco sé muy bien qué es lo que me lo ha bajado, si es que alguna vez lo tuve en pie. Sé cuándo se bajó y un poco qué se dijo para que esto fuera así, pero no sé exactamente el motivo determinante. Todo empezó la noche del domingo. Me di cuenta de que hay cosas en mi vida que no puedo cambiar y, aunque no me arrepiento de mis actos pasados, tampoco puedo volver y hacer otras cosas. Además también me he dado cuenta de que los demás tampoco pueden hacer lo mismo, y quizá también me gustaría borrar cosas del pasado de otra gente, pero claro, eso sería meterme en la vida de los demás, es decir, donde no me llaman. El caso es que he vuelo a decidirme a hacer algo que no encuentro momento para hacer, y eso me ha vuelto a generar malestar. ¿Hasta cuando estaré con esta pantomima? Como digo siempre, el próximo fin de semana quizá abra un nuevo capítulo de este culebrón interminable, a lo mejor lo t...

Susceptibilidades

Es difícil decirle a la gente lo que piensas. Sobre todo cuando a esa gente le puede hacer daño. No todo el mundo soporta igual. A mí me molesta mucho cuando la gente no cumple conmigo, por eso intento cumplir con todo el mundo, pero creo que la gente no valora ese esfuerzo. De la misma manera, hay gente que no te falicita el que esos esfuerzos sean menores. Hoy mismo he tenido que hacer algo feo para alegrar a alguien. Lo peor es que lo hago realmente porque me apetece alegrar a ese alguien pero en el fondo me fastidia el tener que alegrarle. No sé si me explico. Hay gente fácil de contentar y hay gente más difícil de contentar. A mí me gusta tener a cierta gente contenta, pero con unos es más fácil que con otros, y eso es lo que pretendo reflejar. Lo que no sé es si hablar con esa gente de este hecho. Obviamente no puede ser hoy, porque la relación entre el hecho y la cuasa es evidente. Una vez un conocido se sintió mal por algo que yo hice y tuvo la poca diplomacia de no esperar una...