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Los secretos

He decidido guardar un secreto. Nadie lo sabe. Me he comprometido a ello. Esto es lo único que hablaré durante algún tiempo de ese secreto. Sé que al final lo contaré, cuando llegue el momento, pero ahora no puedo. Ni siquiera quiero. No es que me de vergüenza, pero creo que ahora mismo es mejor estar así, escondido. Yo siempre me he mostrado, y voy a cambiar de estrategia. No quiero mentir, sólo eso, no mostrarme. Un secreto es un secreto, y si se cuenta dejaría de serlo.

El asunto ornitorrinco

Llevo unos días, bueno en realidad es unos meses, dándole vueltas a un asunto. Cómo afrontarlo, cómo ponerle solución y demás. Y he decidido decidirme a resolverlo pero no provocar la resolución. En el algún momento me encontraré con el asunto de frente y, con un poco de iniciativa espero que se resuelva, pero voy a dejar de perseguir la forma de resolverlo. Espero que así me encuentre mejor.

Las consecuencias de tus actos

Esta semana estoy cometiendo unas cuantas locuras económicas. Estoy gastando pasta por un tubo y la verdad es que no sé por qué lo hago. Realmente estoy haciendo regalos por doquier a gente que conozco y tal. Podría parecer que les estoy comprando, pero realmente lo hago porque puedo y me gusta verles felices si les hago un regalo. Pero sé que se puede malinterpretar. Parece que al final todo lo que hago tiene un poso de culpabilidad. Me gustaría estar más seguro de mi comportamiento y no tener siempre la sensación de que dejo cabos sueltos o de que defraudo a alguien. Yo creo que ahí radica gran parte de mi falta de felicidad, el no saber disfrutar de los momentos y el preocuparme de la consecuencia de cada uno de mis actos. En fin, que espero que estas dos semanas sean felices estas personas a las que les hago regalos y que el regalo en sí les haya ayudado a ello.

Levantar el ánimo

Hay gente que me dice que levante el ánimo, pero no sé muy bien cómo hacerlo. La verdad es que tampoco sé muy bien qué es lo que me lo ha bajado, si es que alguna vez lo tuve en pie. Sé cuándo se bajó y un poco qué se dijo para que esto fuera así, pero no sé exactamente el motivo determinante. Todo empezó la noche del domingo. Me di cuenta de que hay cosas en mi vida que no puedo cambiar y, aunque no me arrepiento de mis actos pasados, tampoco puedo volver y hacer otras cosas. Además también me he dado cuenta de que los demás tampoco pueden hacer lo mismo, y quizá también me gustaría borrar cosas del pasado de otra gente, pero claro, eso sería meterme en la vida de los demás, es decir, donde no me llaman. El caso es que he vuelo a decidirme a hacer algo que no encuentro momento para hacer, y eso me ha vuelto a generar malestar. ¿Hasta cuando estaré con esta pantomima? Como digo siempre, el próximo fin de semana quizá abra un nuevo capítulo de este culebrón interminable, a lo mejor lo t...

Susceptibilidades

Es difícil decirle a la gente lo que piensas. Sobre todo cuando a esa gente le puede hacer daño. No todo el mundo soporta igual. A mí me molesta mucho cuando la gente no cumple conmigo, por eso intento cumplir con todo el mundo, pero creo que la gente no valora ese esfuerzo. De la misma manera, hay gente que no te falicita el que esos esfuerzos sean menores. Hoy mismo he tenido que hacer algo feo para alegrar a alguien. Lo peor es que lo hago realmente porque me apetece alegrar a ese alguien pero en el fondo me fastidia el tener que alegrarle. No sé si me explico. Hay gente fácil de contentar y hay gente más difícil de contentar. A mí me gusta tener a cierta gente contenta, pero con unos es más fácil que con otros, y eso es lo que pretendo reflejar. Lo que no sé es si hablar con esa gente de este hecho. Obviamente no puede ser hoy, porque la relación entre el hecho y la cuasa es evidente. Una vez un conocido se sintió mal por algo que yo hice y tuvo la poca diplomacia de no esperar una...

Las cosas se solucionan solas

Últimamente tengo la sensación de que las cosas se solucionan solas. Voy por el mundo, sin saber muy bien por qué, y surge un problema. No hago gran cosa pero alguien lo soluciona. Me refiero a los problemas gordos. Si estoy enfermo al final alguien me cuida. Si no tengo trabajo, ya alguien me lo ofrecerá. Si tengo poco dinero, me lo dan. Si tengo hambre como. En fin, que voy por el mundo despreocupado porque no encuentro problema gordo que no me resuelva un tercero. Al menos esa es la sensación que tengo. Hay quien dice que yo hago cosas y demás, pero no, simplemente dejo la vida pasar. De ahí viene mi malestar, de que como tengo todo hecho, cuando tengo que hacer algo no sé y espero a que las cosas se solucionen solas, como siempre, pero hay veces que yo tengo que dar el paso. En fin, que ya se resolverá. Digo yo.

Every brathe I take

Ayer estaba jugando al baloncesto con catarro. No es muy buena idea pero no era la primera vez que lo hacía. Pero estoy en una época baja y fue peor. El caso es que me quedé sin aire y noté como un mareo y visión doble. Supongo que fue falta de oxigenación, pero me provocó un pequeño ataque de ansiedad. Lo pasé un poco mal. Es un fastidio esto de ser enfermo crónico, te limita mucho el llevar una vida normal. Aún así lo intento, y mañana volveré a intetar jugar al baloncesto. Y quien sabe si no intente más retos después, aunque eso no depende de mí.

De las series de Televisión

Me fastidia bastante que las series de televisión no terminen. Supongo que lo tienen todo bien pensado y que el dejar el capítulo colgado genera atención ante el espectador y consigue que la serie recaude más por publicidad, pero yo soy más de verlas del tirón. No disfrutas igual una serie cuyas temporadas ves todas de golpe desde el primer capítulo hasta el último que las que ves a arreones. Por no contar lo tedioso que se vuelve el verlas directamente en la tele, con los anuncios, con los días que no hay porque cambian la programación, etc. Es algo con lo que no se puede luchar porque cualquier cambio que me satisfaciera supondría el romper la esencia de las series, pero quería mostrar mi parecer al respecto.

Reflexión sobre el futuro del blog

A veces pienso que me gustaría que este blog tuviera una entrada diaria. Sería como que el blog creciese y se convirtiese en una fuente constante de pensamiento. Es decir, una idea pura y netamente egocéntrica. El problema, como siempre, es que no creo que a nadie le interese esto, salvo a mí, lo que lo hace todavía más interesante. La verdad es que es difícil llevar ese ritmo de publicación, aunque no imposible. A lo mejor lo intento. Eso me convertiría en un escritor prolífico. Hay quien dice que lo importante es la calidad y no la cantidad. Seguro que eso lo dijo alguien que tiene poco, pero quizá sea verdad, así que si tomo ese reto tendré que escribir cosas buenas y no escribir por escribir. El tiempo verá lo que depara a este sitio.

Aceptación

La aceptación es la pérdida de la esperanza. No puedes aceptar aquello que no quieres que se prolongue eternamente. Es difícil aceptar el rechazo, la muerte, la enfermedad, en definitiva, lo negativo. Es fácil aceptar el amor, la amistad, la fortuna; lo positivo. Yo me estoy negando a aceptar mi realidad. Sé que está ahí, sé que es así, pero no quiero que lo sea, por eso me niego a aceptarlo. Por lo menos no para siempre. Me niego a creer que la situación no pueda cambiar, que después de todo no haya nada más. No quiero creerlo, no me apetece perder la esperanza. No sé, quizá esto me haga más daño que beneficio, pero no puedo echar la vista atrás y hacer como si no hubiera pasado nada, como si todo lo que pasa por mi cabeza no lo hiciese. No lo puedo aceptar.

La hora de la verdad

Cada día me doy más cuenta de que es la hora de la verdad. Estoy en el momento en el que tengo que dar la cara sea lo que sea. No hay marcha atrás, la suerte está echada. Creo que este fin de semana, el sábado, llegará el momento. No he tenido ninguna opción desde que lo pensé, pero estoy casi convencido de que el sábado voy a poder tomar la iniciativa y agarrar el toro por los cuernos. Seguramente el lunes comentaré ligeramente la jugada, pero creo que puede darse la posibilidad. Vuelvo a estar nerviosísimo y esto me genera un malestar generalizado. Pero la verdad es que no puedo remediarlo. Este fin de semana, y ya son muchos, vuelvo a confirmar que es la buena opción, que es que tiene que ser así, y no veo por qué tendría que ser de otra manera. Aún así todo no depende de mí. Es todo un poco difícil, todo sería más fácil si consiguiera un espacio vital de soledad que no logro tener. Sí, quizá consigo 20 segundos apartado, pero no aislado, necesito aislamiento y unos minutillos algo ...

10 días pueden ser muy intensos

Llevaba un tiempo sin escribir y no por falta de cosas que contar. Los últimos 10 días han sido muy intensos y me han ocurrido muchas cosas de la vida social. He terminado de ver una serie documental, me he enganchado a un culebrón, me han operado, he asistido a tres cumpleaños y estoy de baja, todo ello en diez días. Así que no sé muy bien por dónde empezar, ni siquiera sé si escribir un post sobre todo esto o hacerlo por capítulos. Bueno, empecemos por el principio. Todo empezó hace dos fines de semana, el jueves. Quedé con un socio colaborador para hablar de la empresa y el futuro de la misma. Mientras le esperaba en la parada del metro me fijaba en los zapatos de las mujeres que pasaban por la Gran Vía, y es que a una amiga le quería comprar eso por su cumpleaños y tenía que fijarme en las tendencias de la moda actual para estar totalmente a la moda. Se llevan las botas. En ese momento me empezó a doler bastante una parte del cuerpo, empezaba a sufrir una infección subcutánea en un...

Asunción

Asumir algo es saber que la realidad está ahí fuera. Con independencia de que te parezca bien o mal, las cosas ocurren y son así, y más cuando tú no puedes hacer nada o muy poco por cambiarlo. Te pasa cuando tiras la pelota en el tejado de otra persona. Quizá esa pelota no sea devuelta, lo asumes, aunque no quieras. Si pierdes a un ser querido terminas asumiendo que es así, si te sale algo mal, tarde o temprano te das cuenta de que es real, que el resultado es ese. Al fin y al cabo, lo difícil de asumir es lo negativo. Lo positivo se asume con tanta facilidad que a veces asumes cosas que no son reales. Ahora mismo he asumido mi actual situación, es odiosa, pero es la que es, y ahora lo sé.

He vuelto a soñar

Hace mucho que no me ocurría, pero vuelvo a quedarme dormido por el día. Estoy en la mesa y me entra sueño, viendo la tele, comiendo y me tengo que ir pronto a la cama porque no aguanto. No sé si será cansancio acumulado, mental o físico, o simplemente es que la vida me aburre tanto que prefiero dormir. Si estuviese en una película norteamericana cuyo protagonista reside en la mísera Europa que el cine negro retrata, creo que cogería una maleta de madera de debajo de la cama y buscaría una nueva salida, sencilla pero lo suficiente lejos para que no haya vuelta atrás y el resultado feura eficaz. Bueno, dejo de escribir esto porque realmente me estoy quedando sobado y no sé muy bien lo que estoy haciendo.

Superación

El superar los problemas y los reveses con los que te encuentras a lo largo de la vida es lo más difícil que hay. Puedes tardar años en superar estas cuestiones. Ahora mismo estoy en un proceso en el que creo que jamás voy a superar mi dramática situación. Es lo que hay, es más, ni siquiera sé si quiero superarlo. Parece que nadie racional querría estar enfangado hasta el punto de no querer superar aquello que le hunde, pero a mí ya me da igual. Realmente no quiero superarlo, por qué tengo que superar algo que no quiero superar. Sí, sería más feliz, pero ¿realmente quiero ser más feliz? E ahí la cuestión del problema ¿Sería feliz realmente si supero esto? Todo es complicado.

Impotencia extrema

El último fin de semana tuve la oportunidad que llevaba tanto tiempo esperando, y no hice nada. No me quedé exactamente paralizado, simplemente creí que no era el momento. Pero mientras me echaba atrás me daba cuenta de que estaba cometiendo un error. Entonces ¿por qué no hice nada? Es una sensación de impotencia extrema, no poder hacer algo que quieres hacer simplemente porque no sabes las consecuencias. Es curioso, porque en la mayoría de los aspectos de la vida me importan poco las consecuencias de mis actos y eso me ha llevado algún problema pero también alguna satisfacción inesperada. El caso es que quería compartir esta sensación de frustración. Es obvio que tendré más oportunidades, pero ahora temo que reaccione de la misma manera y que las oportunidades se vuelvan absurdas. Bueno, esta última frase parece no tener sentido, pero yo sé lo que me digo.

La historia se repite

Llevo unos días ya desde que volví a tener que tomar pastillas y todo eso. Dos semanas hace de la crisis de ansiedad, bueno, un poco más, y parece que se está estabilizando, por lo menos no voy a peor. Al principio pensé tener claro el origen, y puede ser que sea así, aunque a lo mejor sólo fue el detonante y que debajo había algo más. El caso es que la otra vez que tuve una crisis gorda, hace cuatro años, fue en la misma fecha. Así que parece que el tiempo me afecta más de lo que creo. Además justo en esa época es mi cumpleaños, no sé si tiene algo que ver, pero es un factor que también está ahí. También coincide otro factor, es una época en la que incias actividades. Todo ello es algo que me saca de la rutina de los últimos meses, un cúmulo de situaciones que pueden afectarme de alguna manera. En fin, espero que se me vaya pasando y que pueda hacer las cosas que me apetecen.

Llegó la hora de la verdad

Esto se publicará en el último momento del año. Aunque realmente todavía queda mucho. Este fin de semana me he decidido a, si tengo posibilidad, comunicarle algo a alguien importante para mí. Si no puedo este fin de semana, porque no tenga opciones o porque no se de la ocasión, espero que no se prolongue mucho. Tengo tres días, espero ver a quien le tengo que dejar las cosas claras. Porque está claro que si no está el interlocutor a quien le tienes que decir las cosas es difícil decirlo, pero espero que nos veamos y que se presente una oportunidad, unos minutos en los que podamos hablar de manera tranquila porque es muy importante para mí. Quizá después de esta conversación no resuelva el asunto que pretendo resolver, pero tengo claro que si no lo intento resolver, por su cuenta no se va a hacer. Llegó la hora de la verdad. Lo que sí que tengo claro es que jamás me arrepentiré de lo que ocurra en este fin de semana (en cuanto a este asunto se refiere claro está, a lo mejor mato a un go...

Muros de hormigón

Se confirma. Tengo que volver a acudir a un especialista e iniciar de nuevo el tratamiento. La verdad es que la primera vez lo pasé peor. Ahora estoy en un periodo en el que realmente pienso que tampoco sería tan duro pasar el resto de la vida teniendo que estar medicado para vivir agusto. Si lo pienso bien, la época en la que estuve medicado, sobre todo la última época, antes de dejarlo, estuve bastante bien. Aunque si hago una revisión al blog tuve bastantes malos rollos. Esto enlaza con algo que escribí hace algún tiempo que decía que la memoria es selectiva e intentamos borrar los malos momentos porque no interesa. Hoy he empezado el tratamiento, y espero a que un día de estos me den hora para el especialista. Una semana estaré a medio gas y la semana que viene entraré a saco en el mundo de la psicodelia. Cuando me lo dijeron ayer agarré gran bronca, pero también es inútil luchar con la serotonina a base de dar puñetazos a los muros de hormigón. De hecho podría ser un tema de un gr...

Un gesto mío y una palabra tuya me harían conocer la felicidad

El otro día tiré dos meses de desintoxicación a la basura. Supongo que es el otoño, aunque primeramente se lo achaqué a una situación de nerviosismo. Todo empezó el viernes cuando me dieron una mala noticia. Me preocupé, al día siguiente vi las consecuencias de esa noticia y me entristecí un poco, aunque mejoré al ver que no había sido para tanto. Me encolericé un poco al saber ciertas cosas y me puse nervioso al pensar cómo mi vida pudo cambiar. Entonces, cuando mejor estaba, me tuve que ir y me puse más y más nervioso. Decidí quedarme más, porque es lo que quería, pero la reacción nerviosa no tenía vuelta atrás. Al día siguiente estuve fatal, hacía mucho que no lo pasaba tan mal. No levantaba cabeza. Tuve que tomar drogas menores para intentar levantar pero no pude. El lunes tuve que tomar media pirula de las gordas. Había recaído. Por la tarde estuve mejor, claro, efectos de la pastilla. Pero me dio ánimos para interesarme por algo que tenía que hacer y quería hacer y lo hice. Creo...